El asesinato de una de las figuras con más proyección social en Irán reduce a la mínima expresión la ventaja para la diplomacia y acelera la trayectoria de choque entre este país y Estados Unidos.
El Pentágono ha confirmado que uno de los objetivos de su ataque de esta madrugada cerca del aeropuerto internacional de Bagdad era uno de los estrategas en jefe y ejecutores de la política regional iraní: el general Qasem Soleimani. El paramilitar lideraba el ala de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria, la llamada Fuerza Quds, declarada grupo terrorista por Estados Unidos. En un comunicado, el Pentágono ha subrayado que su ataque tenía ánimo «disuasorio», y ha acusado a Soleimani de estar planeando futuros ataques contra diplomáticos estadounidenses. La cadena nacional iraní ha anunciado, con la lectura de unas suras coránicas, la muerte de Soleimani.